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Sufrir para no sufrir

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A poco que miremos nuestra forma de vivir, se nos hace evidente que día a día invertimos mucho de nuestro tiempo y energia en evitar lo que nos resulta doloroso; así como en conseguir lo que nos hace sentir seguros y nos resulta placentero. Si permanecemos en este nivel de conciencia vamos a generar una gran resistencia a la realidad cotidiana que surje en el devenir de nuestra vida. Esto conlleva el sufrir un sufrimiento inútil, innecesario.
Existe un dolor natural en el proceso del vivir que reclama aceptación para ser trascendido y desde cuyo sentido vamos a poder madurar como seres humanos.
Cuando nos cerramos y evitamos ese dolor comenzamos el camino del “sufrir para no sufrir” en el que aumenta el sufrimiento y nos adentra en una situación sin salida que se caracteriza por la huida y el sinsentido.
En mi propio proceso vital descubrí que existía un sufrimiento que al ser vivido y aceptado me llevaba a la Vida. En sus entrañas estaba el germen de la trasformación, el dolor que humaniza, que hace poroso el corazón, que madura la capacidad de amar, que enseña a relativizar los sufrimientos y que prepara para situaciones posteriores ensanchando nuestra capacidad de acoger emociones que nos desagradan, abarcándolas y trascendiéndolas.
También he experimentado un sufrimiento inútil que lleva a la “muerte” cuando me he resistido a “lo que es”. Evitar nos enferma a nivel corporal, psicológico y  espiritual, llevándonos a situaciones límites; haciendo, la mayoría de las veces, que se manifieste la situación temida que queríamos evitar.
Hasta donde tendremos que experimentar ese sendero del “sufrir para no sufrir” para que optemos por amarnos a nosotros mismos aceptando lo que nos sucede?
La confianza en la Vida, el convencimiento de que todo tiene un sentido y de que somos profundamente amados son los motores que nos elevan sobre las circunstancias llevándonos a florecer como la flor de loto que emerge del lodo que la nutre.

1 comentario

  1. Carmen

    Hace mucho que no hablamos del Misterio! Me encantaría volver a veros juntas y escucharos como una niña pequeña apoyada en mi mesa. Os abrazo

    Gracias Carmen, la verdad es que vamos a retomar nuestros encuentros en cuanto nos sea posible. Es muy alentador para nosotras el que os hagais presentes y que nos mostreis que teneis ganas de más. Un abrazo grande

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